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Contar en lugar de cazar: el censo de aves que la Audubon Society lleva 126 años haciendo

Cada invierno, decenas de miles de voluntarios cuentan aves para la National Audubon Society. La tradición nació en 1900 como alternativa a una cacería.

Por The Pennygood team · Aug 2026 · 5 min de lectura

Contar en lugar de cazar: el censo de aves que la Audubon Society lleva 126 años haciendo

El día de Navidad de 1900, la costumbre entre los cazadores estadounidenses era el llamado Side Hunt: armar equipos, salir con las escopetas y ver quién volvía con la pila más grande de aves y otros animales. Ese año, un ornitólogo llamado Frank M. Chapman, entonces uno de los primeros directivos de la joven Audubon Society, propuso otra versión del juego: salir a contar las aves en vez de matarlas.

Veintisiete personas, veinticinco conteos

La idea de Chapman convocó a 27 observadores, que hicieron 25 conteos distintos ese mismo día, desde Toronto (Ontario) hasta Pacific Grove (California), aunque la mayoría se concentró cerca de los centros urbanos del noreste del continente. Entre todos registraron unas 90 especies. Ese fue el primer Christmas Bird Count.

La organización que creció alrededor de aquel impulso conservacionista se constituyó formalmente en 1905 y ya lleva 120 años en marcha. Hoy la National Audubon Society tiene más de 800 empleados, está vinculada a más de 500 capítulos comunitarios y universitarios, administra centros y santuarios en todo el país y trabaja con organizaciones aliadas en 11 países. Su misión sigue siendo deliberadamente acotada: proteger a las aves y los lugares que necesitan.

El conteo que nunca se detuvo

El conteo sigue ocurriendo en la misma ventana cada temporada: del 14 de diciembre al 5 de enero. La edición 125, en el invierno de 2024-25, fue la más grande hasta ahora: 2.693 conteos completados en 21 países y territorios, superando el récord anterior de 2.677. De esos, 2.036 fueron en Estados Unidos, 483 en Canadá y 174 en América Latina, el Caribe y las islas del Pacífico.

Participaron 83.109 personas en total: 72.457 en el campo y otras 10.652 contando desde sus propias ventanas. Entre todas registraron 44.259.423 aves y 2.503 especies.

Una persona observa pájaros en un comedero del patio desde la ventana de la cocina, con un cuaderno de conteo apoyado en el alféizar.
Quienes cuentan desde el comedero hacen todo desde casa: 10.652 personas en la temporada 125.

Un círculo de quince millas y alguien que lo coordine

El método es simple a propósito. Cada sitio de conteo es un círculo de quince millas de diámetro, fijo en el mapa, para que año tras año se revise exactamente el mismo terreno. Todos los que cuentan dentro de ese círculo responden a un compilador: un voluntario que reparte el territorio, lleva registro de quién cubrió qué y envía los resultados. El conteo 126, que fue del 14 de diciembre de 2025 al 5 de enero de 2026, usó más de 2.800 círculos.

No hay que pagar nada para participar, ni hace falta saber mucho de antemano. Quienes empiezan se anotan con el compilador de su zona y salen junto a observadores con experiencia. Y si no puedes salir al campo, puedes inscribirte para contar desde tu comedero y reportar lo que aterrice en tu patio.

Para qué sirven esos números

Los datos del conteo se han citado en más de 300 artículos científicos revisados por pares. Alimentaron el estudio publicado en 2019 en Science y encabezado por Ken Rosenberg, del Cornell Lab of Ornithology, que halló una pérdida neta de casi tres mil millones de aves reproductoras en Estados Unidos y Canadá desde 1970: una caída cercana al 30 por ciento entre las 529 especies analizadas. Un estudio de Audubon de 2022 usó noventa años de datos del conteo para rastrear cómo se han desplazado las áreas de distribución de las aves.

Los conteos también traen su propia advertencia silenciosa. El resumen que Audubon hizo de la temporada 125 señala que, aunque los círculos y los participantes siguen batiendo récords, la cantidad bruta de aves contadas viene bajando desde 2014.

Contar no termina en enero

Desde 2016 Audubon tiene un segundo programa de ciencia comunitaria, Climate Watch, diseñado para poner a prueba una predicción concreta: que las aves se están moviendo a medida que cambia el clima. Los voluntarios toman un cuadrante de 10 por 10 kilómetros y hacen doce conteos de cinco minutos dentro de él, anotando si aparecen las especies buscadas: azulejos, trepadores, jilgueros, rascadores, el colorín siete colores. Hay dos ventanas de muestreo al año, del 15 de enero al 15 de febrero y del 15 de mayo al 15 de junio.

Dos voluntarios agachados entre pasto alto con un telescopio terrestre y una ficha de campo, y un azulejo posado en un poste de cerca.
Un muestreo de Climate Watch: doce conteos de cinco minutos dentro de un mismo cuadrante de diez kilómetros.

La pregunta de fondo viene del informe climático que Audubon publicó en 2019, que concluyó que hasta dos tercios de las especies de aves de América del Norte son vulnerables a la extinción a medida que suben las temperaturas. Climate Watch es la verificación a ras de suelo de si esos desplazamientos previstos están ocurriendo de verdad. Junto a él conviven el Great Backyard Bird Count y una base de datos de plantas nativas que cruza tu dirección con las plantas que las aves locales realmente usan.

El nombre en la puerta

Algo que conviene saber si buscas un grupo cerca de ti: el nombre no está resuelto. En marzo de 2023 la junta directiva de Audubon anunció que conservaría el nombre de la organización, con el argumento de que la urgencia del trabajo ambiental hacía que un cambio de marca no fuera el mejor destino para sus recursos, y al mismo tiempo comprometió 25 millones de dólares en cinco años para iniciativas de equidad, diversidad, inclusión y pertenencia, reconociendo el legado racista de John James Audubon, la figura que le da nombre. Varios capítulos independientes decidieron lo contrario: grupos de Seattle, Chicago, Portland, Nueva York, Detroit y otras ciudades se rebautizaron, muchos como alguna versión local de Bird Alliance. El mismo trabajo, otro letrero.

Si quieres apoyar algo de esto, se hace por los canales propios de Audubon: membresías y donaciones en audubon.org, los capítulos locales listados en Audubon Near You, las inscripciones al conteo en christmasbirdcount.org y el centro de incidencia en audubon.org/takeaction.

Nada de esto se cuenta solo: detrás hay gente que entrega mañanas de diciembre y fines de semana de febrero. Pennygood existe justamente para esas personas: es un lugar donde alguien que hace el bien en su propia comunidad puede recibir un apoyo mensual pequeño y constante de quienes lo valoran. La Audubon Society no está en Pennygood y esto no es una vía para donarles. Pero si tú eres quien sale al campo con la planilla, puedes abrir tu página en pennygood.me.

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