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Earthjustice perdió el caso que le dio origen
Un centro de esquí de Disney en un valle de California desató la demanda que terminó convertida en Earthjustice: hoy son 240 abogados que nunca le cobran a sus clientes.
Por The Pennygood team · Aug 2026 · 5 min de lectura

En septiembre de 1966, Walt Disney Productions anunció un centro de esquí en Mineral King, un valle angosto en el extremo sur de la Sierra Nevada de California. El Servicio Forestal ya había otorgado el permiso. Los planos incluían un hotel, restaurantes, un teatro y hasta 14 telesillas capaces de mover 10.000 esquiadores por día por un lugar que la nieve dejaba incomunicado durante meses.
La nota al pie que abrió la puerta del tribunal
El Sierra Club llevaba años peleando el proyecto por la vía administrativa. Cuando esa vía se agotó, su directorio autorizó una demanda —la primera de la organización— y en junio de 1969 la presentaron los abogados Philip Berry, Fred Fisher, Don Harris y Leland J. Selna. El trabajo legal pronto superó a su casa matriz: en 1971 se convirtió en una entidad aparte, el Sierra Club Legal Defense Fund, inspirado en el fondo de defensa legal de la NAACP y respaldado por la Fundación Ford.
Perdieron. En abril de 1972 la Corte Suprema falló 4 a 3 en Sierra Club v. Morton: el club no había demostrado que el centro de esquí lo perjudicara de manera concreta. Pero la opinión del juez Potter Stewart traía una nota al pie que señalaba que la demanda podía enmendarse. Dos meses después los abogados volvieron con nueve demandantes individuales, personas que de verdad caminaban por Mineral King y podían describir lo que estaban por perder. Esa maniobra definió si los ciudadanos comunes pueden ir a juicio en nombre de un lugar, y es la razón por la que existe casi todo el litigio ambiental en Estados Unidos.

Disney abandonó el valle en 1976, con una oposición cada vez más grande. El Congreso cerró el tema con la Ley de Parques Nacionales y Recreación, firmada el 10 de noviembre de 1978, que incorporó Mineral King al Parque Nacional Sequoia. La mayor parte del terreno destinado a las pistas fue declarado área silvestre protegida en 2009.
Un estudio jurídico que nunca pasa la factura
La organización pasó a llamarse Earthjustice en 1997, cuando ya representaba a muchos más clientes que el Sierra Club. Su lema no cambió desde entonces: porque la tierra necesita un buen abogado. Abigail Dillen, que entró en 2000, es su presidenta.
La escala es poco común para una organización sin fines de lucro: unos 240 abogados en 15 oficinas, cerca de 760 procesos judiciales activos y más de 1.000 clientes de interés público, a ninguno de los cuales se le cobra la representación. Los costos los cubren decenas de miles de donantes individuales y varias fundaciones. Charity Navigator hoy le da cuatro estrellas.
Quiénes aparecen realmente en los expedientes
La lista de clientes está hecha sobre todo de grupos pequeños que nadie conoce. El 9 de junio de 2026, un tribunal federal resolvió que el Servicio Forestal había violado la Ley de Especies en Peligro en el Bosque Nacional Bitterroot, 1,6 millones de acres entre el oeste de Montana y el este de Idaho. La agencia había eliminado de su plan de manejo los límites a la densidad de caminos, abriendo el acceso maderero a los últimos rodales de bosque antiguo; para el tribunal, pasó por alto las consecuencias para el oso grizzly y la trucha toro, dos especies amenazadas. Los demandantes eran Friends of the Bitterroot, Friends of the Clearwater, Native Ecosystems Council, Nimiipuu Protecting the Environment y WildEarth Guardians.

Así se ve más o menos cualquier mes. Solo en agosto de 2026 la organización sumó un fallo que confirmó la clasificación de dos químicos eternos como sustancias peligrosas, una decisión de cámara que frenó el proyecto de exportación petrolera GulfLink en el Golfo de México y la suspensión de un dragado en Fort Lauderdale después de que una demanda advirtiera el daño a corales poco comunes.
La suma de cinco décadas de demandas
Los casos sueltos cuestan de dimensionar. La acumulación, menos. En su propio recuento de peleas largas, Earthjustice incluye la caída de cerca del 80% en las emisiones de mercurio de las centrales eléctricas tras la entrada en vigor de los estándares de mercurio y tóxicos del aire en 2011; la prohibición o el retiro de los pesticidas vinclozolina en 2004, endosulfán en 2010 y yoduro de metilo en 2012; y una oposición que ayudó a frenar más de 150 centrales a carbón proyectadas, además de más de 200 ya existentes cerradas o con cierre programado.
Quién le paga a los abogados
Como los clientes no pagan nada, todo se sostiene con donaciones. Earthjustice recibe aportes únicos en earthjustice.org y tiene un programa mensual, Justice Partners, que es la versión más estable de lo mismo; el sitio también gestiona donaciones en homenaje y legados testamentarios. Acá no hay cuadrilla de voluntarios a la que sumarse: lo que una persona común puede aportar es dinero, o atención a los casos que se discuten en su propio estado.
No todo el trabajo bueno tiene un tribunal detrás. Buena parte es una sola persona en su barrio, sin sueldo y sin que casi nadie la vea, haciendo algo útil semana tras semana. Pennygood existe para esa gente: un lugar donde una comunidad puede darle a alguien un apoyo mensual chico, desde 3 dólares. Earthjustice no está en Pennygood ni tiene relación alguna con la plataforma, pero si vos sos quien sostiene ese trabajo silencioso donde vivís, podés abrir tu página en pennygood.me.