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El Servicio de Parques Nacionales calculó 300 voluntarios. Llegaron 900 en seis meses.

De un delantal naranja en 1970 a unos 3,7 millones de horas al año: así se convirtieron los voluntarios del Servicio de Parques Nacionales de EE. UU. en su fuerza de trabajo silenciosa.

Por The Pennygood team · Aug 2026 · 5 min de lectura

El Servicio de Parques Nacionales calculó 300 voluntarios. Llegaron 900 en seis meses.

Antes de que el Servicio de Parques Nacionales pudiera abrir sus puertas a los voluntarios, alguien tuvo que calcular cuántos vendrían. La estimación para el primer año fue de 300 personas. En los primeros seis meses se inscribieron unas 900, y antes de dos años más de 6.000 trabajaban en los parques sin cobrar nada.

La idea salió de la esposa de un director

El propio relato histórico del Servicio de Parques empieza en un lugar incómodo. Durante décadas, sus primeras trabajadoras no remuneradas fueron las esposas de guardaparques, celadores y superintendentes: respondían preguntas de los visitantes, llevaban registros y atendían mostradores sin cargo ni sueldo. Cuando la agencia contrataba a un hombre casado, con frecuencia obtenía el trabajo de dos personas por un solo salario.

A Helen Hartzog, esposa del entonces director George B. Hartzog Jr., se le atribuye la idea de convertir ese arreglo informal en un programa de verdad. Había notado que la gente no quería jubilarse del Servicio de Parques: buscaba una forma de seguir siendo útil. Formalizarlo exigió una ley del Congreso, porque los voluntarios debían poder servir sin ser considerados empleados federales y sin exponer al gobierno a reclamos por responsabilidad civil. La autorización llegó con la Volunteers in the Parks Act, que el Servicio de Parques fecha en 1969 y que quedó registrada como la Ley Pública 91-357. Hartzog anunció el programa en noviembre de 1970 y Volunteers-In-Parks (VIP) arrancó ese diciembre.

Un delantal naranja y una lista de cosas prohibidas

El programa temprano tenía su estética. En 1970 se entregó a las voluntarias un delantal naranja que se ponía por encima de la ropa. El primer parche de voluntario apareció en 1974: un diseño ovalado con la punta de flecha sobre fondo verde. Un año después llegaron los chalecos de punto dorados con ribete verde loden, a la cintura para los hombres y a la cadera para las mujeres.

También tenía límites, y casi todos siguen vigentes. Los VIP no cobran y no son empleados federales. Se los mantuvo lejos de tareas peligrosas, del trabajo policial y de las decisiones de política, y nunca se pensó que reemplazaran al personal pago. Aun así, las horas se acumularon: entre diciembre de 1970 y marzo de 1973 los voluntarios aportaron 427.515, y en el año fiscal 1974 más de 5.000 VIP repartidos por 145 áreas del sistema sumaron más de 306.000 horas.

Un voluntario con delantal verde entrega un mapa de papel a una familia frente a una pequeña cabaña de madera del parque.
Buena parte del trabajo consiste simplemente en ser quien conoce el camino.

Cómo se ven de cerca 3,7 millones de horas

En 2024 el Servicio de Parques contabilizó bastante más de 135.000 voluntarios y alrededor de 3,7 millones de horas de servicio. Más de 38.000 de esos voluntarios tenían menos de 25 años.

Los premios Excellence in Volunteerism de 2025 son el lugar donde esa cifra vuelve a convertirse en personas. Larry Muir acumula más de 20.000 horas en 24 años entre Fort Pulaski y Grand Teton. Un equipo de expedición paleontológica en Mammoth Cave ha extraído de la roca más de 700 fósiles de tiburón, de unas 75 especies. Chance Davis trabaja desde 2021 como fogonero de locomotora en Golden Spike; tiene dieciocho años. David y Carol Meredith juntaron 832 horas entre los dos instalando 133 señales a lo largo de 174 millas de la Ruta Revolucionaria Washington-Rochambeau.

Mucho de eso es trabajo de datos, paciente y poco vistoso. Tras el incendio Woolsey, más de 4.300 voluntarios en Santa Monica Mountains han aportado más de 12.500 horas desde 2019 operando cámaras de fauna y clasificando más de un millón de imágenes.

Y una parte ni siquiera ocurre dentro de un parque. Los voluntarios de Trails & Rails viajan en trenes de Amtrak con baúles de mapas y objetos, narran el paisaje por el altavoz del tren y responden preguntas en el vagón lounge. El equipo con base en Klondike Gold Rush llegó a 55.830 pasajeros en 2024 con 6.553 horas de voluntariado.

Una voluntaria se arrodilla junto a un árbol para revisar una cámara de fauna mientras un ciervo la observa entre los helechos.
El monitoreo de fauna es una de las tareas más silenciosas del voluntariado.

Cómo entrar y cómo aportar

Las vacantes se publican en Volunteer.gov, y cada parque también recibe consultas directas a través de sus coordinadores de voluntariado. La mayoría de los puestos pide tener 18 años, aunque los menores pueden participar con permiso firmado de sus padres, y el compromiso puede ser de un solo día o un turno fijo que dure años. Quien llega a 250 horas de servicio con agencias federales participantes obtiene el Volunteer Pass, que da entrada gratuita a más de 2.000 áreas recreativas federales durante los doce meses siguientes.

El dinero funciona distinto aquí, porque el Servicio de Parques es una agencia federal. Las donaciones circulan por más de 200 socios filantrópicos (grupos de amigos de los parques y asociaciones cooperantes, recogidos en el directorio de socios del propio Servicio) y por la National Park Foundation, en nationalparks.org, creada por el Congreso en 1967 como la organización benéfica oficial de los parques nacionales. Si te importa un parque en particular, su grupo de amigos suele ser la vía más directa.

Lo que un registro de horas nunca muestra es a la persona detrás de cada línea: la jubilada que maneja hasta allá cada sábado, el adolescente que aprendió a echar carbón a una locomotora. Pennygood nació pensando en ellos: permite que una comunidad envíe pequeños aportes mensuales a personas concretas que hacen el bien sin ruido, en lugar de a instituciones. El Servicio de Parques no está en Pennygood ni tiene relación alguna con la plataforma. Pero si eres de las personas que siempre aparecen para ayudar, puedes abrir tu página en pennygood.me.

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