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En el Sierra Club, guiar una caminata es algo que se gana
Fundado en 1892 como un club de excursiones, el Sierra Club sigue dependiendo de guías voluntarios capacitados y de 64 capítulos que eligen a sus líderes.
Por The Pennygood team · Aug 2026 · 6 min de lectura

Nadie llega y guía una caminata del Sierra Club porque sí. Según el capítulo y el tipo de salida, quien quiera guiar debe completar la capacitación de líderes de excursiones, tener vigente su certificación de primeros auxilios y RCP, y después guiar al menos una salida en calidad de aprendiz, acompañado por un líder con experiencia que luego lo evalúa. Recién entonces el responsable de excursiones del capítulo lo certifica. Es mucho trámite para una caminata por el bosque, y es la mejor pista de lo que el Sierra Club realmente es.
Un aprendizaje para caminar por el monte
Las exigencias suben con el terreno. Para salidas cercanas — caminatas de acondicionamiento, recorridos urbanos, jornadas de limpieza, campamentos junto al auto — los capítulos piden primeros auxilios básicos al día. Para lo que se aleja de la carretera, el requisito sube a primeros auxilios en zonas silvestres o más. Cada capítulo publica sus propias categorías y su ruta hacia el liderazgo: el capítulo Angeles mantiene requisitos detallados por tipo de salida, y el de San Francisco Bay tiene su propio camino para quienes quieren empezar a guiar.
Nadie cobra por nada de esto. Quienes investigan, planifican y presupuestan estos viajes — los nacionales, a veces con un año o más de anticipación — son voluntarios que hicieron la capacitación en su propio tiempo y que salieron como aprendices bajo la mirada de un mentor antes de que se les confiara un grupo.

Empezó como un club para salir al aire libre
El Sierra Club se fundó el 28 de mayo de 1892 en San Francisco. El naturalista John Muir fue su primer presidente, junto a fundadores como el botánico Willis Linn Jepson y el abogado Warren Olney, en cuya oficina se hizo la primera reunión. Se inspiró en el Appalachian Mountain Club del este del país y nació con un propósito muy concreto: llevar gente a las montañas de la costa del Pacífico, publicar información confiable sobre ellas y sumar a la gente y al gobierno a su protección.
La primera excursión del club salió en 1901 hacia el valle de Yosemite, organizada por William Colby. Las High Trips anuales que vinieron después llegaron a reunir a más de cien participantes y personal de apoyo, y fueron guiadas a lo largo de las décadas por figuras como Ansel Adams y David Brower. El trabajo político nació de las salidas, y no al revés: la disputa por Hetch Hetchy, la batalla contra la represa de Echo Park en los años cincuenta, la campaña contra las represas propuestas en el Gran Cañón y la aprobación de la Ley de Áreas Silvestres en 1964.
Sesenta y cuatro capítulos que eligen a sus dirigentes
El club se organiza en 64 capítulos y unos 446 grupos locales. Lo poco común, entre las grandes organizaciones ambientales, es que los socios votan. Los comités ejecutivos de cada capítulo se eligen por voto escrito de sus miembros, que también pueden revocarlos. A nivel nacional, cinco de los quince directores se eligen cada año por toda la membresía para mandatos de tres años, y el directorio elige a su presidente entre ellos.
Son fechas reales en el calendario, no un formalismo. Los miembros del capítulo Angeles, por ejemplo, votan del 1 de octubre al 13 de noviembre de 2026 tanto por su comité ejecutivo como por los comités de trece grupos regionales.
Cuánto suma un año de excursiones
Los reportes de programas del club dan una idea del volumen que sostiene toda esa capacitación:
- Unas 4.769 salidas organizadas por capítulos locales, con cerca de 21.000 participantes
- 78 viajes dentro de Estados Unidos y 34 internacionales, con 1.274 personas
- 226 salidas de Inspiring Connections Outdoors para 4.265 jóvenes y adultos
Sierra, la revista trimestral del club, imprime más de 355.000 ejemplares por edición. Su último año fiscal completo declarado ante el fisco estadounidense muestra unos 169 millones de dólares de ingresos frente a unos 172 millones de gastos, con cerca del 90 por ciento de esos ingresos proveniente de donaciones.
El viaje de 1971 que se volvió un programa nacional
Inspiring Connections Outdoors nació en San Francisco en 1971, cuando un puñado de guías del Sierra Club decidió llevar de campamento a un grupo de chicos de la ciudad. El club lo reconoció formalmente en 1974. Se extendió a unos 50 capítulos del país, adoptó su nombre actual en 2014 y hoy llega a más de 14.000 participantes al año.
Se mantiene pequeño y local a propósito. El grupo de la bahía de San Francisco funciona con unos 45 voluntarios activos, de entre 20 y 70 años, que guían de 25 a 30 salidas al año y suman entre 800 y 1.000 días-joven: un chico, un día al aire libre. Los guías están capacitados y certificados en recreación al aire libre y primeros auxilios en zonas silvestres, y el grupo pone el transporte y el equipo para que el costo no sea el motivo por el que un chico se queda en casa.

Antes de donar, fijáte a cuál Sierra Club le estás dando
Esto confunde a mucha gente. El Sierra Club es una organización 501(c)(4) de bienestar social, exenta de impuestos desde 1968, figura que le permite hacer lobby y campaña política, pero que también implica que las donaciones no son deducibles de impuestos. La Sierra Club Foundation es una 501(c)(3) legalmente separada, con su propio directorio y su propia contabilidad, y allí las donaciones sí son deducibles; esa fundación canaliza subvenciones al club. Ambas reciben aportes por sus propios sitios web. Si preferís que tu dinero se quede cerca, los capítulos aceptan donaciones directas y conservan cada dólar en su región, mientras que la mayor parte de las cuotas nacionales financia el trabajo nacional. Los capítulos también publican sus roles de voluntariado — guías de excursiones, comités de conservación, incidencia local — en sierraclub.org, y Member Care responde consultas en member.care@sierraclub.org.
Si le sacás la escala, lo que queda es gente haciendo trabajo no pago en sus días libres: la persona que arma el botiquín, la que lee el orden del día de un comité, la que maneja una camioneta llena de adolescentes hasta el inicio de un sendero. Pennygood existe justamente para ese tipo de persona: un lugar donde alguien que hace el bien sin ruido puede recibir un apoyo pequeño y constante de quienes sí lo notan. El Sierra Club no está en Pennygood y esto no es una vía para donarle. Pero si sos vos quien sostiene algo así en tu propia comunidad, podés abrir tu página en pennygood.me.